Paso procesional para la Hermandad del Bautismo de Cuenca

Andas_bautismo

A comienzos del año 2015 la Venerable Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo de Cuenca se encontraba a punto de comenzar un proceso de renovación de sus andas procesionales. Aunque la corporación tenía en su poder un espectacular diseño del autor de sus Sagradas Imágenes, el imaginero sevillano Antonio Joaquín Dubé de Luque, varios miembros de la comisión encargada de gestionar el proyecto se pusieron en contacto conmigo para que plantease una propuesta alternativa, que solamente sería valorada en caso de que el boceto de Dubé no fuera del agrado de los hermanos o que no aprobasen su ejecución por el elevado coste que implicaba. La idea que me trasladaron no era la de realizar una versión menor del proyecto que ya tenían, sino una propuesta diferente, más apegada estéticamente a los cánones tradicionales de los pasos conquenses, aunque sin renunciar a introducir ciertos guiños al origen sevillano del grupo escultórico que pone en las calles la Hermandad cada Martes Santo, único en el panorama cofrade nacional por la escena que representa. Con estas premisas en mente, y siempre considerando que la opción más deseable y coherente era que los hermanos decidiesen acometer el proyecto de Dubé de Luque, realicé este estudio preliminar, que no es sino un boceto muy esquemático y básico, aunque más que suficiente para que, llegado el caso, los hermanos pudiesen valorar esta opción alternativa.

El paso presenta la estructura tradicional de las andas conquenses, que consta de una base o nivel inferior rectangular y estrecho, sobre el que se levanta un segundo nivel de mayor altura que se va recogiendo hacia la parte superior, a modo de media caña, creando una plataforma piramidal, casi siempre con un perfil de gola o de talón. Esta estructura ha sido usada en numerosas ocasiones en la ciudad del Júcar, aunque cabe resaltar como una de sus más logradas aplicaciones el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno (del Salvador). El “toque sevillano”, que podríamos decir, se lo otorga al conjunto el trazado del nivel superior, al modo de las clásicas canastillas de los misterios hispalenses del siglo XIX, con silueta recta y un perfil abombado en el que dos secciones estrechas en forma de escocia contienen un paño o friso central a modo de amplio bocel en el que se dispone la decoración vegetal, que va calada. La composición se completa con cuatro candelabros de guardabrisas situados en las esquinas del paso que, si bien podrían interpretarse como otro elemento de procedencia andaluza, remiten más bien, por su trazado regular y su decoración, a los tradicionales grupos de tulipas de los pasos conquenses, que eran antaño un elemento presente en la práctica totalidad de las andas de la Semana Santa de Cuenca, y que han sido paulatinamente abandonados desde la posguerra a causa de la generalización, en mi opinión desafortunada, de la iluminación artificial en los pasos.

Al tratarse de un estudio muy preliminar, el programa decorativo e iconográfico está solamente esbozado, aunque se aprecian algunos de sus rasgos principales. En el piso inferior se incluye una cenefa de acantos y motivos vegetales calados, bastante menudos, entre los que se intercalan veneras alusivas al misterio del Bautismo. En el canasto, sin embargo, la decoración vegetal presenta flores de cardo y hojas de acanto más voluminosas y enroscadas, también caladas sobre el bocel. Las cuatro esquinas del paso, que hacen un ligero chaflán, están cubiertas por unas grandes hojas de acanto que trepan desde la base, de las que parten unas peanas sobre las que figuran los cuatro evangelistas. En el centro de cada cara de las andas se dispone una cartela de tamaño considerable a modo de mascarón, con escenas alusivas a la infancia y juventud de Jesús en las que se prefigura que Él era, efectivamente, el Mesías que estaba prometido al Pueblo de Dios. Concretamente, en el dibujo se muestra la escena del frontal, que no es otra que la Anunciación del Arcámgel Gabriel a la Santísima Virgen. Cada una de estas cartelas tiene una forma muy característica, que recuerda a los grandes ventanales del cuerpo superior de la Iglesia de San Pedro, sede canónica de la corporación, y está rodeada por una serie de hojas de acanto y volutas que se enroscan formando una orla.

Finalmente, los queridos hermanos del Bautismo tomaron la decisión más lógica, que era la de llevar a ejecución el proyecto de Dubé, pese a su elevado coste y a las no pocas innovaciones que introduce en el panorama de las andas procesionales conquenses. El nuevo paso procesional ha sido estrenado en la pasada Semana Santa en fase de carpintería, pero ya se ve que será una obra magnífica. Por este motivo, el diseño que presento aquí no se llegó a plantear como una opción real, así que permanece inédito en poder de esta joven cofradía conquense, a la que desde aquí quiero agradecer su confianza en mí como diseñador y su buen hacer, que se plasma tanto en el proyecto que están llevando a cabo, como en la previsión de tener una segunda opción preparada, por si la primera no hubiera tenido éxito.

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