Gualdrapas para la Hermandad de Jesús del Puente de Cuenca

Gualdrapas_jesusdelpuente

Este diseño es el primero de cierta entidad que realicé, allá por el año 2013. Tiene un gran valor sentimental para mí no sólo por esta circunstancia, sino porque, además, el encargo me lo realizó mi gran amigo y enorme cofrade Iván López Ayllón, para la que es su hermandad desde la cuna: la Muy Antigua y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno (del Puente), corporación clásica y señera de la Semana Santa de Cuenca que realiza su desfile en la tarde del Jueves Santo. La idea era realizar unas nuevas gualdrapas para el paso más reciente de la corporación, el del Auxilio de Nuestro Señor Jesucristo, hermoso misterio realizado por el imaginero murciano José Antonio Hernández Navarro.

Hay que decir que las gualdrapas son a los pasos conquenses lo que los faldones a los pasos de costal: una pieza de tela que cae desde el límite inferior de las andas, tapando la estructura interior de las mismas, y ocultando de esa forma al espectador la antiestética “tramoya” del paso, aunque en este caso sin llegar hasta el suelo, para no dificultar la labor de carga de los banceros (cargadores). Las gualdrapas han ido adquiriendo relevancia dentro de la estética cofrade conquense, gracias al arte del bordado, aunque hasta el día de hoy se han tratado como elementos secundarios dentro de los conjuntos procesionales, con una función únicamente decorativa, y sin demasiado protagonismo dentro del programa iconográfico de los pasos en los que figuran.

Como las andas de los dos pasos que tiene la Hermandad, diseñadas por el arquitecto conquense Francisco León Meler, son prácticamente minimalistas, y presentan una ausencia casi total de decoración, era difícil encontrar un referente estético claro para plantear el ornamento de las gualdrapas, así que decidí realizar un diseño sencillo y elegante, sin pretensiones simbólicas y de corte más bien clásico, basado en el elemento distintivo de los dos conjuntos: la línea curva. La composición es limpia y equilibrada, y la idea es que se ejecute con un bordado fino, sin grandes volúmenes. En el centro de la pieza figura el escudo de la Hermandad, con hojas de acanto encima y debajo. A ambos lados del mismo se disponen dos zarcillos con hojas de acanto y carnosas flores que se van enroscando en círculos de ritmo alterno y terminan en ramilletes de hojas con una pequeña flor cada uno, que ocupan los extremos de la pieza. Por encima de este motivo, brotando desde la hoja de acanto que se sitúa sobre el escudo, se disponen unos tallos muy finos en forma de abanico, con diversas flores y hojas de pequeño tamaño, de manera que los más externos se van enroscando hacia los laterales. En general, el diseño recuerda a los bordados castellanos de los siglos XVIII y XIX, especialmente a una variedad que buscaba cierta simplicidad y recordaba vagamente el estilo del Renacimiento, al tiempo que huía de los grandes volúmenes implementados en el Barroco y que estaban alcanzando grandes cotas de fantasía, en ese mismo siglo XIX, en Andalucía. La pieza se remata con un galón, trazando una curva moderada y clara, que quiere armonizar con el sinuoso pero contenido dibujo de las andas. No contemplé como necesaria la inclusión de fleco, precisamente para armonizar con el trazado limpio que presenta la arquitectura de las andas de ambos pasos de la Hermandad, aunque sí es posible optar por ella, si se quiere dar mayor sensación de movimiento a la pieza.

Este dibujo ha tenido una historia curiosa. Iba a ser presentado por un grupo de jóvenes banceros del paso del Auxilio en una Junta General en la que, por casualidad, una hermana donó otras gualdrapas completamente diferentes. A causa de ello, el diseño quedó en poder de la Junta de Gobierno de la Hermandad que, al no poder destinarlo al paso del Auxilio, estuvo valorando la posibilidad de utilizar el diseño para realizar unas nuevas gualdrapas que sustituyeran a las antiguas del paso del Nazareno, realizadas en torno a 1960 por la bordadora conquense Encarnación Román completamente en canutillo y cartulina, que se quieren preservar y no someter a mayor deterioro del que ya tienen. Como las andas de los dos pasos de la Hermandad están basadas en un mismo lenguaje estético, las gualdrapas podrían figurar perfectamente en el paso del Nazareno, aunque no fueron diseñadas expresamente para éste.

Pues bien, finalmente, en la Junta General de la Hermandad celebrada el pasado 29 de abril de 2017, los hermanos dieron definitivamente el visto bueno a la ejecución de estas nuevas gualdrapas, que serán donadas por la misma hermana que ya regaló a la corporación las gualdrapas del paso del Auxilio y, como éstas, serán ejecutadas en el taller del prestigioso bordador astigitano Jesús Rosado Borja.

 

 

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