Estudio de varas para la Hermandad de Jesús del Puente de Cuenca

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A finales de verano y principios del otoño del pasado 2016 recibí el encargo por parte de la Junta de Diputación de la Muy Antigua y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno (del Puente) de realizar un estudio acerca de cómo se podría renovar el estilo de sus varas o, como se las conoce en Cuenca, cetros. Algunas de estas piezas han sido restaurados de cara a la próxima Semana Santa de 2017, pero se lleva tiempo valorando su posible sustitución. En aquel momento acababa de terminar otro diseño para esta corporación (que se verá en el futuro) cuya acogida fue magnífica entre los miembros de junta, motivo por el cual me solicitaron este trabajo. La idea era diseñar los dos cetros más importantes de cuantos figuran en el desfile de toda hermandad conquense, es decir, los del Hermano Mayor y el Secretario, avanzando también lo que podría ser un estilo homogéneo para las restantes varas.

Esta hermandad es, indudablemente, de corte serio. Además, se trata de una de las cuatro hermandades a las que podríamos aludir como originarias del Jueves Santo, pues proceden del desaparecido Cabildo de la Vera Cruz y Sangre de Cristo, la corporación más antigua de la Semana Santa de Cuenca, fundada en la segunda mitad del siglo XVI, y a la que debemos la organización de las primeras procesiones de la ciudad del Júcar, en la antedicha jornada. Estos dos rasgos, el carácter histórico y la austeridad, definen claramente la personalidad y el carisma de la Hermandad y, por tanto, debían ser las líneas maestras sobre las que se levantase el diseño. Para trabajar en esa línea, decidí que las dos piezas compartieran dos características fundamentales. Por un lado, que estuvieran acabadas con la clásica terminación de la vara mediante una caña de madera con secciones de metal repujado en la parte superior e inferior, y una macolla o nudete en el centro. De esta forma se remarca estéticamente la sobriedad y el clasicismo que la cofradía quiere transmitir en la calle. Por otro lado, decidí introducir en la traza de ambos cetros varias referencias a algunas piezas de orfebrería que se pueden admirar en el Museo Diocesano de Cuenca, y que remiten a la platería conquense de los siglos XVI y XVII, una de las más importantes de toda Castilla. Con ello he pretendido dotar a estas varas de un aire añejo que funcione como símbolo parlante de la antigüedad de la propia corporación, y de su estatus como una de las devociones más antiguas de Cuenca.

El cetro de Hermano Mayor, que está concebido como el más noble y, por lo tanto, también el más elaborado de los que hipotéticamente formarían este conjunto, presenta como remate un templete cuadrado, con una base muy sencilla, decorada con hojas de acanto, sobre la que se levantan cuatro ménsulas en forma de cremalleras mixtilíneas con acantos enrollados en su parte inferior y superior. Estas cuatro ménsulas soportan la cubierta, formada por un cornisamento de perfil mixto, que se levanta al centro de cada una de las caras del templete, y alberga en cada cara el escudo de la Hermandad. Por encima de esta sección, se yergue una cupulilla gallonada de acabado liso. Tanto en el remate de la cúpula como en las cuatro esquinas del templete se aprecian unas perillas lisas muy típicas de la platería conquense renacentista y barroca. Hay que decir que la forma que las ménsulas y las cornisas dan al templete recuerda a la silueta de unas cartelas que el gran arquitecto del Barroco conquense, José Martín, introdujo en la decoración de la Iglesia de la Virgen de la Luz, que es la Sede Canónica de esta corporación.

Dentro del templete, se aprecia la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (del Puente), pero no de la actual imagen, la impresionante obra del escultor e imaginero José Capuz. Se trata de la imagen que se perdió durante los disturbios de 1936. Decidí que este cetro portase una referencia al antiguo Titular de la Hermandad para remarcar, con este pequeño guiño histórico, la peculiar naturaleza que el cargo de Hermano Mayor tiene en la Semana Santa de Cuenca, en la que no es un cargo plenamente ejecutivo, sino honorífico, que se da a uno o varios hermanos, anualmente, por orden de antigüedad.

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Por su parte, la vara del Secretario, más sencilla, presenta una caña diferente, con una clásica decoración de ritmo helicoidal que recuerda a los báculos episcopales, pértigas y varas de los siglos XVII y XVIII, y un remate mucho menos elaborado. Concretamente, se culmina con una figuración simbólica del escudo de la Hermandad, que aparece inscrito en el interior de una galleta soliforme, parecida a un ostensorio. De hecho, tanto la forma como la decoración de esta parte del cetro, con un resplandor que no está trazado con ráfagas, sino con hojas de acanto extendidas y perillas lisas, se basa en la de varios ostensorios del Museo Diocesano de Cuenca. Dentro de la galleta, de líneas muy severas y clásicas, aparecen los motivos heráldicos del escudo de la Hermandad: la inscripción JHS, rematada con una cruz, y todo ello rodeado por una corona de espinas. No figura, sin embargo, la cartela que aparece en el escudo original.

Los diseños de ambas piezas fueron realizados a escala 1:1. Dado que se trataba de un estudio previo, la Hermandad tiene en su poder estos bocetos, y decidirá si llevar a cabo este proyecto de reforma del conjunto de cetros o dejarlo para más adelante.

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